Por: @OrlandoGoncal

Ya se nos fue el 2017. Atrás quedaron los hechos que marcaron la historia de este año y, el 2018 ya llegó, donde 450 millones de latinos tendremos la oportunidad de votar. Solo en 2018, diez países tendrán elecciones –desde presidenciales hasta legislativas, regionales y municipales- lo cual sin duda, cambiará el rumbo de muchos países.

Pero, como si fuera poco, en el 2019 otros 10 países también tendrán elecciones, con lo cual, en apenas dos años, prácticamente toda Latinoamérica habrá renovado sus autoridades.

Esto puede llegar a ser una revolución, pues los cambios pueden traer muchas sorpresas. Veamos algunas variables que hay que considerar:

1. Los bajos índices de aprobación y popularidad de los actuales gobernantes en muchos países, empujarán seguramente a que se produzca alternancias en los gobiernos.

2. Los niveles de confianza en los partidos políticos y en muchos de sus dirigentes en la actualidad, pudiera estimular bien sea la abstención o el voto en blanco.

3. La aparición en muchos países de nuevos partidos, nuevos movimientos y, de las figuras independientes, hará que los votos se repartan entre más participantes en los eventos electorales.

4. Seguramente tendremos una mezcla de viejas figuras con nuevas, lo que hará los procesos electorales mucho más interesantes y, si en alguna oportunidad el elector tendrá más oferta a su disposición, será en estos procesos.

5. Los candidatos tendrán que ser sumamente creativos e innovadores, si quieren conectar con el elector y establecer un diálogo franco, sincero y directo con ellos. Los discursos grandilocuentes y las viejas prácticas de la politiquería barata, no les ayudarán a conectarse.

6. Los nuevos canales de comunicación que han aparecido con la revolución tecnológica actual están pensados para hacer comunidades de intereses, para generar esa conversación y, quien no lo entienda, estará fuera de la carrera.

7. En muchos de los países de la región ha habido progreso económico y millones de ciudadanos han venido saliendo de la pobreza, lo que ha robustecido y agrandado la clase media. Esta a su vez, está más informada y, conectada gracias a las redes sociales; políticamente son más pragmáticas que ideológicas, así que,un crecimiento económico débil, le impactará en sus expectativas, deseos de progreso y adquisición de bienes y servicios. Por lo tanto, hacia donde se mueva esa clase media a la hora de votar, marcará la diferencia en muchos países de la región.

8. Si el crecimiento económico de la región es bajo, esta clase media puede ver en peligro su posibilidad de seguir creciendo, y como son más exigentes, al confrontar esta realidad con la de que los servicio públicos son deficientes o de mala calidad, que la corrupción y la inseguridad han crecido -en algunos casos a ritmos alarmantes-, puede generar un malestar y una falta de confianza en el sistema democrático, como lo reflejo el último estudio Latinobarómetro, volviéndolas impredecibles y, sin duda tendrá un impacto en las elecciones.

9. Paradójicamente, si bien habrá más candidatos, más opciones para que los ciudadanos elijan, el deterioro de las instituciones y la pérdida de confianza en la democracia podría producir elevados niveles de abstención, con lo cual, los gobernantes electos tendrán un bajo respaldo popular.

10. La aparición de líderes populistas, sumado a que ciertos factores de las sociedades juegan a la anti política, puede tener una alta incidencia en el comportamiento electoral de los ciudadanos.

Ahora bien, hay algunos países sobre los que debemos mirar con más detalle, por el impacto que pudieran tener en la región. Por ejemplo, Cuba. Con la salida del poder de Raúl Castro –si cumple su ofrecimiento de hace dos años- ¿quién le sucederá?, ¿Habrá cambios en la política interna y externa?, es toda una incógnita.

México, dado lo complejo de su escenario político interno, podría tener un presidente electo con apenas el 30% de la votación pero, si solo participa el 60%, querrá decir que ese candidato fue realmente electo por apenas el 16% de todos los mexicanos.

Colombia, se enfrenta al dilema de elegir a un gobernante comprometido con la Paz, o a otro que tenga objeciones al reciente proceso de Paz.

Venezuela, ni siquiera sabemos si habrá elecciones y, si las hubiere, ¿en qué condiciones se harían? En todo caso, ha estado y estará presente el tema de Venezuela en todas las elecciones de la región.

En Brasil, si Lula Da Silva logra librarse de sus problemas judiciales, según todos los sondeos –y en todos los escenarios- seria electo nuevamente.

El caso de Panamá es muy interesante. Si bien su elección es hasta el 2019, desde ya el ambiente electoral se siente en las calles. Dos hechos quisieran resaltar de este caso.

El primero, son las negociaciones con China y las gigantescas inversiones que –en teoría- traerán al país. Evidentemente la llegada de los chinos y sus inversiones a Panamá, cambiarán la geopolítica de la región, llevará al país a otro nivel y lo transformará, lo cual generar nuevas tensiones con los vecinos y, sobre todo con los E.E.U.U. Estas tensiones, hoy no existen.

El segundo caso es que, cada día percibo más que el tema de la constituyente, va tomando más espacios en la discusión pública. Definitivamente, puede llegar a ser uno de los temas centrales de debate en las campañas.

En fin, dos años muy movidos e interesantes nos esperan. Feliz 2018.