Por: @OrlandoGoncal.

México, país sorprendente, hermoso y enorme. Allí todo es a lo grande. Con casi 130 millones de habitantes, está entre las 15 naciones más grandes de la tierra y, se calcula que para 2030 estarán entre las 12 más poderosas del planeta.
Lo que suceda el 1° de julio de este año, cuando elijan al nuevo presidente, tendrá impacto en el resto del continente.
Los candidatos independientes no han logrado, hasta ahora, superar los requisitos que les impone la ley, así que, nos centraremos en tres candidatos, que, al día de hoy, tienen mayores opciones de llegar a Los Pinos (residencia oficial del presidente de los Estados Unidos Mexicanos) Ricardo Anaya, Manuel Andrés López Obrador y José Antonio Meade.
El primer caso. Anaya, es sorprendente, apenas tiene 38 años y ha logrado un ascenso meteórico. Sus primeras acciones apuntaron a adueñarse de la presidencia de su Partido Acción Nacional, (PAN). Para ello, fue aniquilando uno a uno, y a todo aquel que le pudiera estorbar su camino, incluidos algunos de sus mentores.
Su política fue muy simple, el fin justifica los medios – ¿se acuerdan de Maquiavelo? -fue removiendo a unos e imponiendo a otros, hasta llegar a forzar la salida de Margarita Zabala, la esposa del expresidente Calderón, su más fuerte competidora. Con lo cual pasó a la siguiente etapa, la conformación de su plataforma Por México al Frente, una coalición política conformada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Movimiento Ciudadano (MC). Dos hechos curiosos. Anaya inicio su actividad política en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, el PRD Y MC son dos partidos de izquierda, aliados a un partido de la derecha, el PAN.
Ahora bien, en el camino ha dejado dirigentes lastimados y disgustados. Ante una elección en la que el margen de la victoria podría ser por décimas de un punto, esos heridos, podrían costarle caro.
En el segundo caso tenemos a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que bajo la coalición Juntos Haremos Historia -formada por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES)- va a su tercer intento por llegar a la presidencia.
Con una larga carrera política, pero, siempre en el ojo del huracán, plagada de polémica. Con un carácter y verbos encendidos, por enaltecer a algunos personajes de izquierda a AMLO se le ha asociado con Hugo Chávez; y su actuar y repuestas dubitativas ante el tema Chávez, ha alimentado aún más esa creencia.
Personaje que se ha caracterizado por ganar las encuestas y perder las elecciones. En esta ocasión, también aventaja a sus oponentes en todos los sondeos. Lo que le ha permitido relajar su discurso, e incluso, hacer bromas y hasta burlarse de sus adversarios, en un esfuerzo por llegarle al electorado que hoy no encuentra alternativa, por sus molestias, en el partido gobernante (PRI) y el principal partido de oposición (PAN).
El último candidato, José Antonio Meade, del partido gobernante PRI, en coalición con Partido Verde y Nueva Alianza. Es claro que la acumulación de errores en lo político, una pésima comunicación y un desastroso manejo de crisis, tienen al actual mandatario Peña Nieto con niveles de aprobación muy bajos, lo cual sin duda le afectará en las urnas.
Sin embargo, en una jugada brillante, el PRI modifica sus estatutos para permitir que el partido pueda postular un candidato sin militancia partidista. Es así como el oxígeno llega con Meade, un personaje con imagen de funcionario eficiente en el gabinete del expresidente Calderón y, luego, en el gabinete de Peña, es el escogido.
Mientras postulan a un candidato que no se le veía en el radar, pero que, pareciera potable; figuras claves que sonaban como posibles candidatos del PRI, son enviados a otros cargos de elección, con la finalidad de unificar y apuntalar la maquinaria del partido.
Meade, es un candidato que tiene para donde crecer, que no ha estado en el centro de los escándalos, con una imagen de ejecutivo eficiente. Pero, también los negativos del gobierno del cual formó parte le pesarán mucho y, su margen de maniobra con los dirigentes de su partido es muy poca. Tiene un gran reto por delante.
La decisión de los mexicanos si bien es de ellos, tendrá gran impacto en el continente.
Esperemos que los ciudadanos escojan a su mejor opción. Y que la magia de los mayas y aztecas, les guíen para que México país enigmático, siga siendo a lo grande.
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