Redacción

De las 221 mil personas que no saben leer ni escribir en Guanajuato, el 56 por ciento son adultos mayores de 60 años y de ellos, 8 de cada 10 tienen más de 65 años. 

De acuerdo a cifras de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI y estadísticas del Sistema Educativo Nacional, las mujeres en Guanajuato encabezan el grupo de analfabetas con 133 mil 350 personas en esta condición, de las cuales, el 59 por ciento tiene más de 60 años, por 87 mil 688 hombres que no saben leer ni escribir. De ellos, más de la mitad (el 52 por ciento), tienen más de 60 años. 

Uno de los retos que el Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA), tiene en la atención de este grupo población, es la discapacidad que muchos de ellos presentan por su edad, ya sea visual, auditiva o motriz. 

Por ello, el INAEBA cuenta con asesores capacitados en brindar un servicio acorde a las necesidades de estos educandos, quienes han dado muestra de su fortaleza y sus ganas de salir adelante, a pesar de las limitaciones físicas de su edad.

Un ejemplo de ello es Andrés Zárate Martínez, de 81 años de edad, quien desde hace 3 años acude a recibir asesoría educativa al Centro Comunitario Digital (CCD) del INAEBA ubicado en el Centro Impulso Social (CIS) del municipio de Juventino Rosas. 

Fue migrante en los Estados Unidos. Trabajó casi 15 años en Tampa, Florida, dedicándose a la venta de materiales para la construcción, hasta que el 4 de enero del 2015, sufrió una embolia cerebral por lo que regresó a Guanajuato para recuperarse. 

Si bien, de niño aprendió a leer y a escribir, entre las secuelas que el ataque le dejó se encuentra la pérdida de la memoria. Prácticamente olvidó toda instrucción académica. 

Entonces, Andrés Zárate encontró en el estudio, una manera muy útil de recuperarse y ahora forma parte de un círculo de estudios de adultos mayores del INAEBA que se reúne todas las tardes en el CIS de Juventino Rosas, donde incluso, está aprendiendo a usar una computadora.  

“Me dicen los amigos, ¿ya mero te recibes? Pero con una sonrisa agradable y yo les comento que es más bonito venir a pasar un rato aquí porque yo no me enfado de leer, hay veces que me vengo a las 3 y me la paso ahí en la deportiva leyendo dos horas y de ahí me vengo para mi clase. 

“Ahora ya no veo lo que perdí, ahora estoy valorando lo que tengo de vida que es el día de hoy. Tú que me estás viendo, acude al estudio (sobre todo si eres joven). Los jóvenes son los que deben venir (a estudiar) porque ellos son el futuro de la nación”, dijo Andrés Zárate orgulloso de su recuperación gracias a su voluntad y a las asesorías académicas del INAEBA. 

Uno de los motivos por los cuales muchos de los adultos mayores no terminaron su educación básica o no aprendieron a leer y a escribir, es porque durante su edad escolar no existía  infraestructura educativa suficiente para dar atención a todos los niños, sobre todo en la zona rural, donde no había ni maestros ni escuelas. 

Otro motivo, como recuerda Andrés Zárate, quien de niño tuvo que dejar la escuela, es que muchos de ellos se dedicaban al campo o a otras actividades para ayudar a su familia con más ingresos económicos. En el caso de las niñas, por usos y costumbres o por necesidad, no eran enviadas a la escuela para que se quedaran ayudando en las labores del hogar.