Redacción

Le saludo con afecto a todos y cada uno de ustedes y en la comunión del señor resucitado les agradezco todo lo que hay en estos momentos difíciles están haciendo por la iglesia en la persona de tantos hermanos necesitados.

El pasado viernes 19 de junio solemnidad del sagrado corazón de Jesús patrono de nuestra diócesis les hice llegar las disposiciones diocesanas para la reactivación de los servicios esenciales en tiempo de pandemia, en dicho documento se establece el protocolo a seguir por parte de laicos y ministros ordenados antes durante y después de cada celebración litúrgica. Además se establece En el cuarto momento de la primera fase que si el sistema estatal de semáforos lo permite se prevé una apertura a la participación moderada de fieles el domingo 12 de julio.

No es grato para mí comunicarles que el semáforo estatal sigue en color rojo. Las estadísticas oficiales del Estado reflejan un panorama preocupante; al día de ayer domingo 5 de julio se registraron 10,904 casos confirmados acumulados sumando un total de 366 nuevos casos en las últimas 24 horas estableciéndose la suma total de defunciones en 665, luego de haberse registrado en días pasados casi 40 de funciones en 24 horas. Estos datos y según el consejo y parecer de quién estoy consultado, me hacen determinar que no podremos celebrar la eucaristía como lo teníamos planeado, para el próximo domingo 12 del presente recordándoles sin embargo que muchos de los templos están abiertos para la oración personal.

Les comparto de todo corazón que como pastor de esta amada diócesis el criterio principal que me ha guiado en la toma de decisiones, durante este tiempo de pandemia es cuidar la vida y la salud de todo el pueblo que se me ha confiado. En este periodo de espera continuamos con las transmisiones de la eucaristía por las distintas plataformas que las parroquias han venido impulsando. Participemos con fe perseveremos con paciencia y en obediencia a las autoridades sanitarias de nuestro estado.

Quiero que con el corazón lleno de esperanza comprendamos estas decisiones y las vivamos como una oportunidad privilegiada para creer en la unidad. Les pido que como decanato vayan impulsando los momentos de la primera fase de las disposiciones pues hay algunos que no han dado noticias de sus avances en la formación de equipos estratégicos. Asimismo les solicito que se continúen impulsando las distintas acciones del programa iglesia Samaritana particularmente y ante el crecimiento exponencial de nuevos contagios por COVID-19 es necesario que cada decanato tenga su equipo de capellanes Covid. Éstas y otras que su creatividad pastorales genere, han de ser acciones concretas de caridad que nos guíen a nuestro peregrinar como iglesia. Además exhorto a quien es por iniciativa propia y a veces de acuerdo con autoridades locales, están proponiendo la participación de los fieles a las eucaristías y otras actividades a que dejen de hacerlo. Hemos de actuar dando testimonio de caridad de unidad diocesana, para garantizar que las disposiciones se cumplan, no sólo por cumplir una norma sino como ya he dicho antes, con el fin de proteger la salud de los fieles.

Que nuestra oración personal familiar y comunitaria donde esto sea posible nos permita encontrar consuelo y elevemos sin parar una confiera suplica para que se termine esta dolorosa y prolongada pandemia. Y que por intercesión de la santísima virgen de Guadalupe nuestra dulce y santa madre, alcancemos de Dios nuestro padre la firmeza y fortaleza de fe que este tiempo exige